La embolia es la impactación de una masa no soluble que es transportada por el sistema vascular de un lugar a otro. Esta masa puede ser de distintas naturalezas: sólida, líquida o gaseosa. Además puede tener distintos orígenes. El émbolo es la masa no soluble intravascular que produce la embolia.
Su principal efecto es producir isquemias tisulares de mayor o menor grado en función del lugar que afecte así como del tamaño del émbolo (como mayor sea, podrá taponar un vaso más importante y por tanto producirá un efecto más extenso).
Podemos encontrar tres tipos de origen en resumen:
A) Pulmonar:
en este tipo de embolias el émbolo se impacta en las arterias pulmonares,
ya que es el lugar donde se encuentran los vasos con menor calibre de esta
parte del circuito. El émbolo se origina en el sistema venoso de las
extremidades (por ejemplo por una trombosis venosa profunda) o en el corazón
derecho (por ejemplo en una ACxFA o en una dilatación de la aurícula).
Se presenta clínicamente con un cuadro de dísnea (ahogo), dolor torácico y cianosis a causa de la hipoxia. Este tipo de embolia puede causar infartos pulmonares periféricos (si afecta pequeños vasos), embolias pulmonares de repetición (si no se elimina la causa etiológica de los émbolos) que pueden causar hipertensión pulmonar y en las tromboembolias pueden darse las embolias cabalcantes (que taponan las bifurcaciones de las arterias pulmonares que puede causar la muerte del individuo).
B) Sistémica:
el émbolo se impacta en los capilares o en las arteriolas de pequeño
calibre de órganos como el corazón, el cerebro, órganos
abdominales como el bazo, los riñones, el intestino, extremidades inferiores,...
El émbolo se origina en las venas pulmonares, el corazón izquierdo
(por una ACxFA o por dilatación del corazón izquierdo) o en
el sistema arterial (en la aterosclerosis o en aneurismas que liberen émbolos).
Este tipo de embolias suelen originar isquemia y necrosis tisular (infartos).
La afectación del corazón o el cerebro puede ser fatal y causar
la muerte (por eso debemos hacer profilaxis en pacientes de riesgo y aplicar
tratamiento precoz en estos pacientes).
C) Paradoxal: es un tipo muy infrecuente. Es la que se origina en el corazón derecho o sistema venoso (como la pulmonar), pero que su afectación es en órganos del sistema periférico y no el pulmonar (los órganos diana son como la embolia sistémica). Para que esto ocurre deben existir varias condiciones. En primer lugar debe haber comunicación entre los dos sistemas (que suele ser interauricular por un agujero en el tabique). Además debe existir hipertensión el corazón derecho (para superar el gradiente de presión que existe entre los dos sistemas de forma fisiológica), y finalmente y lógicamente debe originarse un émbolo.
En cuanto a la composición de los émbolos encontramos la siguiente clasificación:
1) Tromboembolia:
es el típico caso de embolia. Está constituido por material
trombótico (material sanguíneo coagulado dentro de los vasos).
Característicamente, este émbolo no se adapta a las paredes
vasculares donde se encuentra, ya que se ha originado en otro punto distante
del sistema vascular.
a) Pulmonar: a causa de una trombois venosa profunda, frecuente en pacientes
con varices, inmovilizados por largo tiempo, o en corazón derecho (por
fibrilación auricular principalmente).
b) Sistémica: corazón izquierdo por alteraciones del ritmo o
por estenosis de la válvula mitral que comporta una dilatación
auricular. También en algunas endocarditis trombóticas no bacterianas.
Antiguos infartos, al afectar la contracción cardíaca que no
es perfecta, también pueden facilitar la producción de trombos
y embolias. En el sistema vascular arterial los aneurismas y las placas de
ateroma también pueden generar trombosis.
2) Gaseosa:
suele ser por el nitrógeno o el oxígeno (se producen burbujas
que taponan los vasos).
a) Venoso: suele ser causado por procedimientos médicos invasivos del
territorio venoso, con unos 200 cc. de aire se puede producir la muerte del
paciente.
b) Arterial: suele producirse en intervenciones quirúrgicas o traumatismos
torácicos. Con menos aire puede producir la muerte, se comporta como
una embolia sistémica en cuanto a los órganos afectados.
c) Por nitrógeno: esto ocurre cuando hay una descompresión rápida,
por ejemplo en los submarinistas que ascienden rápidamente sin tener
en cuenta que pasan de un lugar con mucha presión a otro con menos
presión. Cada 10 metros de profundidad, la presión aumenta 1
atmósfera). Puede producir la muerte cuando afecta al SNC.
3) Grasa: el émbolo está formado por glóbulos de tejido graso. Su origen es el de la médula ósea (ya que está formada por tejido adiposo y células hematopoyéticas). Puede ocurrir en los traumatismos óseos o de cirugia ortopédica. Suelen producir embolia pulmonar.
4) Líquido amniótico: se produce en partos difíciles, en los que el líquido amniótico que se encuentra en el saco amniótico, puede penetrar en la circulación sanguínea materna, comportándose como un émbolo. Este tipo de embolia también puede originar una CID.
5) Tumoral: Debida a la infiltración de estructuras vasculares por neoplasias malignas. Las neoplasias que embolizan con mayor frecuencia son los tumores de origen epitelial o carcinomas, especialmente los renales y los hepáticos. Sin embargo, el tumor lo que suele producir es metástasi a distancia cuando penetra en los vasos (originando nuevos tumores en otros lugares del cuerpo de la misma estirpe celular que el originario).
6) Séptico: el émbolo es material séptico (pus con el agente infeccioso). Suele darse en la endocarditis bacteriana. Además de producir embolias puede originar nuevos centros infecciosos a distancia (en forma de abscesos habitualmente). También la tromboflebitis infectada puede originar émbolos sépticos.
7) Cuerpos extraños: cuando el material que provoca la embolia es un material proveniente del exterior del organismo. Por ejemplo algunos parásitos, el quiste hidatídico y de forma iatrogénica cuando un catéter introducido con fines médicos que se rompe puede producir una embolia.
Las embolias producen situaciones de isquemia (ya que disminuyen el flujo de sangre provocando que no se oxigenen correctamente algunos tejidos). Esta situación se intenta superar aumentando la circulación colateral, aunque en algunos órganos como el corazón esto es muy poco frecuente ya que no existen vasos colaterales.
Si el grado de obstrucción es total o muy importante entonces se puede producir el infarto, que es cuando la hipoxia es tan intensa que produce la muerte por necrosis de células. Hablaremos con más detalle de esta situación en el próximo capítulo.